Alimentación y agua potable
Para que disfrutes de nuestra mesa sin preocupaciones, te sugerimos seguir estas recomendaciones prácticas:
1. Consumo de productos del mar como pescados y mariscos
- Cocción Efectiva: El jugo de limón no cuece los alimentos ni mata las bacterias marinas. Para eliminar riesgos, asegúrate de que los mariscos estén cocidos al hervor vigoroso por al menos 5 minutos antes de comerlos.
- Marea Roja: Este fenómeno produce una toxina peligrosa, que puede causar desde parálisis muscular hasta cuadros neurológicos graves. Compra solo en comercio establecido y autorizado: es la única garantía de que el producto ha sido testeado y es seguro.
2. Establecimientos y cadena de frío
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Certificación sanitaria: Priorice el consumo en locales que exhiban su patente y autorización sanitaria. Esto asegura el cumplimiento de normas de manipulación y cadena de frío.
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Alimentos de alto riesgo: Tenga especial precaución con salsas (como mayonesa casera) y cremas en la vía pública o ferias libres, debido al riesgo de Salmonella por interrupción de la refrigeración.
3. Manipulación de frutas y hortalizas
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Eliminación de residuos: Aunque la oferta es variada, el consumo de frutas y verduras crudas requiere un lavado exhaustivo con agua potable para remover tierra, residuos orgánicos y posibles trazas de químicos agrícolas. Evite consumir productos directamente de mercados sin higienización previa.
4. Calidad del agua
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Zonas urbanas: El agua de la red pública en ciudades principales es potable y bacteriológicamente segura. Sin embargo, posee una alta concentración de minerales (agua dura) que podría generar malestar gástrico transitorio en personas no habituadas.
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Zonas rurales y remotas: En localidades apartadas, el abastecimiento suele provenir de pozos o vertientes naturales. Aunque los habitantes locales la consumen habitualmente, tu organismo podría no estar adaptado a su microbiología natural. Para prevenir cuadros digestivos, te recomendamos beber agua embotellada o hervirla previamente.